Mayo, un punto de inflexión para el jardín: cómo cuidar y cuáles son las plantas que más sufren el frío

Una atención personalizada puede ser requerida incluso por las plantas. Más precisamente para salvarlas de climas fríos, tan característicos en lo que va de este mayo. Por consecuencia, tal mes puede llegar a marcar un antes y un después en tu jardín.

Para evitar lamentos, lo más conveniente es cuidar con más reparo que nunca a las preciadas joyas de la casa. Es que para muchos estos seres vivos son parte de los amores que acompañan las encrucijadas de la rutina.

No por no devolver una caricia o un “te quiero” las plantas dejan de ser agradecidas. Al tratarlas de la forma correcta, la respuesta puede ser maravillosa: un esplendor que dice mas que mil palabras.

Estar preparado ante los cambios graduales de estación

Para lograr esa bella imagen en tu jardín, el primer paso es no caer en la idea de que mayo no es un mes “tan frío”. Si bien este es el inicio de la transición hacia el invierno —que comienza el 21 de junio— las noches frías pueden afectar a numerosas amigas verdes.

La recta final del otoño en la que nos encontramos tiene días soleados que se prestan al mar de hojas en la calle, tan divertido para los niños que pasan por encima de ellas, como molesto para quienes deben barrerlas. Así y todo, debe procurarse proteger ciertas plantas porque sino podrán quedar en un estado terminal en pocas semanas.

El frío del otoño puede afectar a ciertas plantas. EFE / Marian Zubrzycki.

Semejante situación ocurre ya que en la variedad de especies existentes hay distintas reacciones al descenso térmico.

Las plantas más afectadas en mayo

Las plantas aromáticas figuran entre las más afectadas por las primeras heladas. Variedades como la albahaca, el cedrón, la menta joven y la citronella presentan una baja tolerancia al frío intenso. Si bien algunas pueden rebrotar en primavera, otras no logran sobrevivir a las bajas temperaturas.

Otro grupo que suele atravesar dificultades durante mayo es el de las plantas con floración prolongada. Geranios, petunias, begonias y las conocidas “alegrías del hogar” pueden aparentar buen estado hasta que una noche fría impacta de forma repentina sobre sus tejidos, generando un efecto similar al quemado.

Entre las más sensibles, aunque parezca una obviedad, también se encuentran las plantas de origen tropical o de clima cálido. Especies como el croton, los hibiscus, palmeras jóvenes, chefleras y ficus pueden verse afectadas cuando el termómetro desciende por debajo de los 10 °C.

En estos casos, el frío no solo ralentiza su metabolismo, sino que también puede provocar la caída de hojas y, en situaciones más extremas, la putrefacción de las raíces.

Cuidados preventivos pueden evitar que las raíces de algunas plantas se pudran. Foto: Freepik.

Recomendaciones para evitar daños en las plantas del jardín

Para minimizar los daños, los especialistas recomiendan adoptar algunas medidas preventivas como:

· Evitar las podas intensas.

· Ubicar las especies más sensibles cerca de paredes u otros sectores resguardados del viento.

· Protegerlas durante la noche con mantas térmicas o telas antiheladas.

· En el caso de aromáticas, priorizar el cultivo en macetas que permitan trasladarlas según las condiciones climáticas.

· Reducir o suspender el riego en jornadas frías, especialmente en suculentas, y evitar su exposición a la lluvia directa.

Cómo regar las plantas en días de baja temperatura

Además de los cuidados específicos, hay errores frecuentes que pueden agravar el impacto del frío. Uno de los más comunes es mantener la misma rutina de riego del verano.

Durante el otoño y el invierno, las plantas requieren menos agua y el suelo retiene la humedad por más tiempo. El exceso de riego, combinado con bajas temperaturas, favorece la aparición de hongos y enfermedades.

Como se mencionó, resulta contraproducente realizar podas intensas en esta época. Las intervenciones deben limitarse a tareas de mantenimiento, dejando las podas más profundas para el final del invierno o el inicio de la primavera.

El “escudo térmico”, una opción para tu jardín

Frente a este escenario, generar un “escudo térmico” en el jardín puede marcar la diferencia. Sin necesidad de grandes inversiones, es posible implementar estrategias simples:

· Utilizar restos de cortezas, paja y hojas secas (el “piso” natural conocido como mulch) para conservar la temperatura del suelo.

· Agrupar macetas para crear microclimas más cálidos.

· Cubrir las plantas con telas o sábanas durante la noche y retirarlas durante el día.

· Elevar las macetas para evitar el contacto directo con superficies frías.

Fuente: www.clarin.com

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